El 15 de abril de 1938 moría en París César Vallejo, para muchos el poeta más grande en lengua castellana del siglo XX. Nacido en 1892 en Santiago de Chuco, Perú, en una familia mestiza andina, Vallejo revolucionó la poesía hispanoamericana con un lenguaje roto, visceral y humano.

Sus primeros libros, Los heraldos negros (1918) y Trilce (1922), conmocionaron: el primero llora dolores existenciales («Áspera, gutural belleza…»); el segundo experimenta con neologismos y vanguardias, rompiendo sintaxis como la vida misma. Exiliado por un motín indígena, vivió en pobreza en París, publicando Escalas (1923) y crónicas de Rusia en 1931. Póstumamente salieron España, aléjate de mí este cáliz (1939), solidario con la República, y Poemas humanos (1939), himnos a la solidaridad («¡Compadece ahora, sí, al Hombre!»).

Vallejo padeció cáncer de garganta; murió sin un sou, asistido por Georgette, su esposa. Su influencia toca a Neruda, Paz y Gelman. En Argentina, donde el peronismo y la dictadura inspiraron poetas, Vallejo es faro de resistencia. Sus versos sobre hambre y fraternidad resuenan en villas y protestas. A 88 años de su muerte, su voz humana sigue viva.

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Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.