El 3 de mayo de 2007, en Praia da Luz, Portugal, vanished Madeleine McCann, de casi 4 años, en vacaciones con sus padres ingleses.
Dejada dormida con hermanos en un hotel mientras cenaban a 50 metros, la madre la encontró ausente a las 22. El caso conmocionó al mundo: hipótesis de secuestro, hasta sospechas a padres (desestimadas).
Nunca apareció; hoy apuntan a un alemán con antecedentes. Símbolo de vulnerabilidad infantil, urge protocolos de seguridad.