Buenos Aires, 23 d emayo 2026. El 23 de mayo de 1992 murió en Nimes, Francia, Atahualpa Yupanqui, una de las figuras más trascendentales de la cultura argentina del siglo XX. Tenía 84 años y dejaba una obra monumental que marcó para siempre la historia del folklore latinoamericano.
Había nacido en 1908 como Héctor Roberto Chavero, en las cercanías de Pergamino, provincia de Buenos Aires. Desde muy joven recorrió distintas regiones del país con su guitarra, tomando contacto con las tradiciones populares, las problemáticas rurales y las expresiones culturales de los pueblos originarios y campesinos.
De esas experiencias surgieron canciones fundamentales del cancionero argentino como “Luna tucumana”, “El arriero”, “Viene clareando”, “La añera” y “Zamba del grillo”. Sus composiciones combinaron poesía, compromiso social y una profunda conexión con la tierra y los trabajadores rurales.
Además de músico, Yupanqui fue escritor y poeta. Entre sus libros más reconocidos se encuentra El payador perseguido, considerado una pieza central de la literatura folklórica argentina.
Su militancia en el Partido Comunista le valió persecuciones políticas, censura y períodos de exilio durante distintos gobiernos argentinos. En su vida personal estuvo acompañado por Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick, conocida artísticamente como Pablo del Cerro, coautora de varias de sus obras más importantes.
Con el tiempo, Atahualpa Yupanqui se convirtió en símbolo de la música popular argentina y referente indiscutido para generaciones de artistas. Su legado continúa vivo en cada guitarra criolla y en cada canción que retrata la identidad profunda del pueblo argentino.