El 3 de mayo de 1951 Buenos Aires lloró a Homero Manzi, el letrista que inmortalizó los arrabales porteños en tangos eternos.
Nacido en 1907 en Añatuya, Santiago del Estero, Manzi fue guionista, director de cine y militante de Forja, antes de abrazar el peronismo. Su pluma dio vida a clásicos como “Sur” (1948, con Aníbal Troilo), “Malena” (1941), “Barrio de tango” y “Milonga del 900”, evocando melancolía y nostalgia por un Buenos Aires perdido.
Sus letras, cargadas de poesía urbana, capturaron el alma tanguera: “Tengo miedo de quedarme solo / sin tu boca, sin tu cuerpo, sin tu pelo”. Murió a los 43 años por un cáncer, dejando un vacío en la cultura popular argentina. Caras y Caretas le dedicó ediciones enteras, y hoy sus tangos suenan en milongas globales. En tiempos de globalización, Manzi nos recuerda la identidad criolla.