El 30 de abril de 1983 falleció Muddy Waters, leyenda del blues a los 70 años.
Nacido McKinley Morganfield en Mississippi, grabó desde los 30 en plantaciones sureñas y se mudó a Chicago, donde electrificó el género con éxitos como «Hoochie Coochie Man» y «Mannish Boy». Su slide guitar y voz grave influyeron en el rock: los Rolling Stones tomaron su nombre de un tema suyo y lo invitaron a giras.
Ganador de seis Grammys, Waters fusionó delta blues con urbanidad, pavimentando el camino para leyendas como BB King. En Argentina, donde el blues llegó vía folklore y rock nacional, su muerte coincidió con el boom de Pappo y Los Abuelos. Considerado padre del blues de Chicago, su legado vive en el Día Internacional del Blues y festivales globales, recordando cómo un hombre negro del sur profundo redefinió la música popular.