El 15 de abril de 1987, el mayor Ernesto Barreiro, torturador estrella de La Perla (Córdoba), se negó a declarar ante la Justicia por 700 desaparecidos en la dictadura. Refugiado en un regimiento que lo respaldó, habló a La Nueva Provincia mientras Campo de Mayo se alzaba: primer levantamiento carapintada contra Alfonsín.
Pese a Punto Final, la Justicia lo persiguió. Viernes Santo frenó audiencias; el sublevamiento de Rico duró días. Barreiro, condenado a perpetua en 2016, murió en 2017. Simboliza impunidad militar posdictadura.
En Córdoba y Argentina, evoca lucha por Memoria, Verdad y Justicia.