El 11 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII aprobaba el uso oficial de la Marcha Patriótica, que hoy conocemos como Himno Nacional Argentino. Esta letra, encomendada al poeta Vicente López y Planes, y con partitura del compositor murciano Blas Parera, se convirtió en un símbolo de la independencia.
Según relatos históricos, Parera completó su trabajo en apenas unas horas, y el 14 de mayo se entonó por primera vez en la tertulia de Mariquita Sánchez de Thompson, en Buenos Aires. Este evento marcó el nacimiento de uno de los himnos más emblemáticos de América Latina.
En pleno contexto de la Revolución de Mayo, la Asamblea buscaba un emblema que unificara a las Provincias Unidas del Río de la Plata. López y Planes, con su pluma patriótica, capturó el fervor independentista en versos como «Oíd mortales el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad!». Parera, exiliado en Buenos Aires, aportó la melodía marcial que aún resuena en estadios y actos oficiales. Desde entonces, el 11 de mayo se conmemora como Día del Himno Nacional Argentino, recordando no solo su creación, sino su evolución: en 1847 se oficializó como himno, y en 1985 se modificó para eliminar referencias bélicas.
Hoy, en un país que debate su identidad, el himno sigue vigente. Se canta en escuelas, partidos de fútbol y celebraciones cívicas, evocando unidad en tiempos de división. Expertos como el historiador Felipe Pigna destacan su rol en la construcción de la nación. Para profundizar: Historia del Himno. En Notigital, celebramos esta efeméride invitando a reflexionar sobre nuestros símbolos patrios.