El 20 de abril de 1908 nació Lionel Hampton en Birmingham, Alabama, uno de los pioneros del jazz que elevó el vibráfono a instrumento estrella. Criado en Chicago tras la muerte temprana de su madre, ingresó al orfanato Jenkins en 1921, donde descubrió la batería y luego el xylófono. Su talento lo llevó a Louisville y luego a Los Ángeles, uniéndose a la banda de Les Hite en 1929, donde debutó con vibráfono en grabaciones con Louis Armstrong.
El punto de inflexión llegó en 1936: Benny Goodman lo invitó a su cuarteto integrado, rompiendo barreras raciales al ser el primer negro en una formación blanca de alto perfil. Junto a Goodman, Gene Krupa (batería) y Teddy Wilson (piano), revolucionaron el jazz con swing accesible y virtuosismo. Hampton aportó un estilo percusivo y melódico único, como en «Flying Home» (1942), himno bebop con su solo icónico.
En 1940 formó su propia big band, contratando talentos como Dizzy Gillespie, Charlie Parker y Quincy Jones. Su orquesta definió el jazz de posguerra con hits como «Hey! Ba-Ba-Re-Bop» y giras mundiales. Mantuvo relevancia en los 50-60, colaborando con Louis Armstrong y grabando más de 50 álbumes. Activo hasta los 90, pese a diabetes que le costó una pierna en 1991, falleció el 31 de agosto de 2002 en Nueva York, a 94 años.
Hampton no solo innovó técnicamente —popularizó el vibráfono con baquetas de alambre— sino que impulsó la integración racial en la música. Recibió Grammys honoríficos y la Presidential Medal of Freedom (póstuma). Su legado perdura en festivales como el Lionel Hampton Jazz Festival, recordando cómo el jazz unió culturas en tiempos de segregación.