El 18 de abril de 1956, el príncipe Rainiero III de Mónaco contraía matrimonio civil con la actriz Grace Kelly, en un enlace que capturó al mundo post-Segunda Guerra. Al día siguiente, la ceremonia religiosa en la Catedral de Mónaco consolidó el «cuento de hadas». Grace, ganadora del Oscar por Mogambo en 1954, abandonó Hollywood a los 26 años por el principado, el segundo país más pequeño tras el Vaticano.

El evento reunió a 600 invitados, 20 millones de espectadores vía TV y una flota de yates. Tuvieron tres hijos: Carolina, Alberto y Estefanía. Grace murió en 1982 en un accidente automovilístico; Rainiero, en 2005, sucedido por Alberto.

Este casamiento modernizó la realeza, fusionando glamour y política. Mónaco prosperó turísticamente. Hoy, evoca la eterna fascinación por príncipes y estrellas.

Fuente: Página 12.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.