El 15 de abril de 1980 fallecía en París Jean-Paul Sartre a los 74 años, ciego y agotado por el tabaco.
Filósofo, novelista y dramaturgo, fundó el existencialismo con La náusea (1938), donde Roquentin enfrenta el absurdo de la existencia; obras como Las moscas (1943) y A puerta cerrada (1944) («El infierno son los otros»); y ensayos El ser y la nada (1943) y El existencialismo es un humanismo (1946), mantra de libertad radical: «El hombre está condenado a ser libre».
Rechazó el Nobel de Literatura 1964 por convicciones políticas; se dice que luego intentó recuperar su premio monetario. Compañero de Simone de Beauvoir, apoyó la Revolución Cubana y prólogo Los condenados de la tierra de Fanon, influyendo en tercermundismo latinoamericano.
En Argentina, Sartre inspiró intelectuales peronistas y montoneros. Su ateísmo comprometido resuena en debates sobre libertad y compromiso. A 46 años, su «compromiso» urge en crisis globales.