El 15 de abril de 1938 nacía en Túnez Claudia Cardinale, la actriz italiana cuya belleza mediterránea y talento la convirtieron en musa de gigantes del cine. Ganadora de un concurso de belleza en 1957, debutó en Goha (1957) y explotó en los 60 como emblema de la dolce vita.

Trabajó con Federico Fellini en Ocho y medio (1963), encarnando a Claudia, la amante ideal de Marcello Mastroianni; Luchino Visconti en Rocco y sus hermanos (1960) y El Gatopardo (1963), donde su Angelica seduce en el ocaso aristocrático siciliano; Sergio Leone en Érase una vez en el Oeste (1968), como Jill McBain, viuda vengadora en el Viejo Oeste; y Werner Herzog en Fitzcarraldo (1982), navegando ríos amazónicos con Klaus Kinski.

Con ojos felinos y voz grave, Cardinale rompió moldes: no era solo «bella», sino fuerte y compleja. Filmó 93 películas, de spaghetti westerns a dramas políticos. En 2002 recibió un César honorario; hoy, a 88 años, vive en París, activa en festivales.

Para el público argentino, fan de Fellini y Leone, Cardinale evoca el cine que llenaba cines en Buenos Aires. Su Túnez natal la une a migraciones magrebíes. Un ícono eterno del séptimo arte.

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Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.