Algunos periodistas que se creen más estrellas que sus propios canales, o que se pasan de rosca defendiendo la reforma laboral más que los senadores oficialistas, ya la están practicando sin que se haya aprobado. Figuras como Luis Majul y Esteban Trebucq se dedican a desinformar, ignorando cómo fueron los hechos reales.
En la manifestación de hoy quedó en evidencia cómo actúa este gobierno nacional junto al de la Ciudad de Buenos Aires. La movilización fue muy pacífica hasta las 15:30, cuando un grupo minúsculo de encapuchados intervino para agredir a la policía y desmadró todo. Las fuerzas de seguridad aprovecharon para vaciar la plaza. Como siempre en estos casos de represión feroz, ligaron los periodistas de la calle, camarógrafos y manifestantes de a pie que se quedaron en el lugar, deteniéndolos al azar. En la jerga policial, no podés tener un operativo sin detener a nadie.
Lo llamativo es que no detuvieron a ninguno de los verdaderos agresores, pero sí a muchos manifestantes de organizaciones sociales o políticas. Así, Majul y Trebucq tienen material de sobra para sus razonamientos «mononeurales» —no es un insulto— y adjudican todo a dirigentes solo por leer en la lista de detenidos un nombre como UTEP. Eso les basta para afirmar que las molotov las armó gente vinculada al diputado Grabois.
En una sociedad donde pocos investigan si es cierto o no, cualquier relato que encaje en su visión entra como por un tubo. Así construyen un relato que distrae del tema central: la reforma laboral que pulveriza derechos de los trabajadores y nos retrotrae casi al siglo XVIII.
Incluso en sus programas habituales de «desinformaciones», no mencionaron el estatuto del periodista, firmado por más de 3.000 profesionales de distintos medios e ideologías para que no lo toque la reforma. Está claro que saben a qué parte de la sociedad apuntar y cómo manipularla con desinformación, para que crean que con menos derechos vivirán mejor. Claro que ellos, con ganancias inalcanzables para muchos trabajadores, no les importa jugar a favor del gobierno nacional. Casi gozan al aire por hacerlo.