BUENOS AIRES, 3 de marzo de 2026.- Cierre de frigorífico San Roque es el título de una nueva tragedia laboral en el conurbano bonaerense. La planta productiva ubicada en Morón cesó sus actividades de manera definitiva el pasado 27 de febrero de 2026. Por consiguiente, 140 trabajadores recibieron sus telegramas de despido en un contexto de profunda incertidumbre económica que ya afecta a otras localidades.
Causas del cierre de frigorífico San Roque: importaciones y consumo
En primer lugar, la empresa argumentó que la decisión responde a cambios drásticos en las reglas comerciales del país. Según el comunicado oficial, la apertura indiscriminada ha permitido el ingreso de carnes importadas sin controles suficientes. No obstante, este factor se suma a una retracción histórica del consumo interno que hace inviable la continuidad operativa, similar a lo ocurrido con el cierre de otras plantas industriales en la región.
Además, la firma se amparó en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para justificar las desvinculaciones por causas económicas. En este sentido, los empleados se encuentran actualmente en una etapa de audiencias en el Ministerio de Trabajo. El objetivo principal de estos encuentros es garantizar el cobro de las indemnizaciones y buscar alternativas para amortiguar el impacto social en el distrito.
El efecto dominó en la industria cárnica argentina
Por otro lado, la situación del frigorífico San Roque no es un caso aislado en el sector. Recientemente, el frigorífico General Pico y la marca Paty también desvincularon a casi 200 operarios. De igual forma, los datos del Indec confirman un salto del 580% en las importaciones de carne vacuna durante el último año, lo que genera una presión insostenible para las plantas locales.
En consecuencia, mientras las exportaciones logran precios favorables en el mercado internacional, el mercado doméstico languidece. Por esta razón, la industria cárnica del conurbano bonaerense se encuentra en estado de alerta máxima. En conclusión, el fin de una planta histórica como la de Morón refleja la fragilidad de un modelo que hoy prioriza el ingreso de divisas sobre la producción para el consumo nacional.