Buenos Aires, 2026. La «batalla cultural» que ganó Milei se libró en una franja etárea que hasta 2015 estaba dominada por partidos tradicionales o de izquierda. Adolescentes y no tan adolescentes —incluso algunos pasados de los 35 años— aprovecharon las ventajas de las redes sociales, sobre todo aquellas que monetizan, para vender ideas de «libertad» desde la comodidad de sus casas, sin estudiar ni trabajar, y sin siquiera entender de qué se trata el liberalismo.

Esos mismos influencers, apapados por el presidente Milei, no hacen más que desinformar, transmitir odio y dividir a la sociedad entre «buenos» y «malos». Por lo general, muchos de ellos no trabajan, no conocen lo que es administrar un comercio o siquiera ser empleado, pero hablan desde un púlpito como si sus opiniones fueran genialidades.

Mientras la mayoría de la sociedad argentina se «desloma» laburando, muchos funcionarios no les da ni para el blanco, y otros influencers, desde un teléfono, invitan a perder derechos laborales o militan un brutal ajuste con datos falsos y opiniones personales sin sustento. Están convencidos de que su realidad es la única que pega.

Pero la realidad económica siempre termina poniendo a esa gente en su lugar. Por eso, la imagen del presidente cayó considerablemente en los últimos meses, a pesar del bombardeo en redes de los defensores de las ideas libertarias.

Notigital.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.