El 1 de mayo de 1853, el Congreso General Constituyente en Santa Fe sancionó la Constitución Nacional de la Confederación Argentina, promulgada por Justo José de Urquiza, marcando la tercera y más estable Carta Magna tras los fallidos intentos de 1819 y 1826.
Esta estableció la división de poderes republicanos, federalismo, derechos fundamentales y un presidente electo cada seis años sin reelección inmediata vía colegio electoral, abriendo la organización nacional.
Buenos Aires quedó excluida como estado independiente hasta 1860, pero el texto colocó bases para la unidad judicial, aduanera y policial del país. Reformada en 1860, 1866, 1898, 1957 y 1994, sigue vigente como pilar de la República Argentina.