Thor Heyerdahl, el legendario explorador noruego, falleció el 18 de abril de 2002 en Colla Micheri, cerca de Andora, Italia, a los 87 años, mientras visitaba a familiares. Padecía cáncer avanzado y decidió suspender el tratamiento para morir en paz, rechazando heroicos finales.
Noruego de nacimiento en Larvik (1914), zoólogo, botánico y etnógrafo, dedicó su vida a probar que antiguas civilizaciones cruzaron océanos en embarcaciones primitivas, desafiando teorías académicas difusionistas sobre migraciones culturales.
Su hazaña más famosa fue la expedición Kon-Tiki en 1947. Heyerdahl construyó una balsa de troncos de balsa, inspirada en técnicas precolombinas, nombrada por el dios inca Viracocha (Kon-Tiki). El 28 de abril partió de Perú con cinco compañeros —navegante Erik Hesselberg, antropólogo Bengt Danielsson, radiooperadores Knut Haugland y Torstein Raaby, ingeniero Herman Watzinger—. Tras 101 días y 8.000 km, encallaron en el atolón de Raroia, Tuamotu, Polinesia, el 7 de agosto. El viaje demostró que peruanos antiguos pudieron poblar el Pacífico, aunque hoy la genética favorece corrientes asiáticas.
No paró ahí. En 1969-1970 lideró las expediciones Ra: réplicas de barcos egipcios de papiro. Ra I naufragó en el Atlántico por un temporal; Ra II, construida con ayuda de indígenas del lago Titicaca y botada desde Safi, Marruecos, cruzó 5.700 km hasta Barbados en 57 días con ocho tripulantes. Probó que egipcios o norteafricanos pudieron llegar a América por alisios y corrientes.
Otras aventuras incluyeron el Tigris (1977-1978), balsa de cañas mesopotámicas que navegó del Mar Rojo al Golfo Pérsico, y exploraciones en la Isla de Pascua y Maldivas. Escribió bestsellers como Kon-Tiki, galardonado con Oscar al documental. En 1999 envió una carta a la ONU alertando sobre guerras y destrucción cultural. Su funeral de Estado en Oslo reunió a miles.
Heyerdahl fusionó ciencia y aventura, inspirando generaciones a cuestionar la historia. Su legado vive en el Museo Kon-Tiki y documentales. En 2026, sus travesías recuerdan que la curiosidad humana conquista mares imposibles.
Con NA.