A los 67 años falleció en Madrid el abogado argentino Carlos Slepoy, sobreviviente de la dictadura y cruzado incansable por la justicia. Secuestrado antes del golpe de 1976, pasó por la ESMA y la Unidad Penal de La Plata; liberado en 1977, se exilió en España.
Allí, un «gatillo fácil» policial —disparo al pedir que no intimidara a chicos con su arma— lo dejó en silla de ruedas. No se rindió: patrocinó la querella desde España contra represores argentinos, clave en el arresto de Ricardo Cavallo en México (detalles aquí). Colaboró en la detención de Pinochet en Londres y el juicio a Adolfo Scilingo. En sus últimos años, impulsó querellas de víctimas del franquismo vía Justicia argentina.
Slepoy encarnó la memoria transfronteriza. Nueve años después de su muerte, su lucha inspira a nuevas generaciones en la batalla por los derechos humanos.