Más de mil cubanos anticastristas, entrenados y financiados por la CIA de Estados Unidos, desembarcaron en Playa Girón, en la Bahía de los Cochinos, con el objetivo de derrocar a Fidel Castro. La operación, un fiasco histórico, fue repelida por las fuerzas leales en menos de 72 horas, consolidando la Revolución Cubana.
El plan, bautizado como «Operación Zapata», subestimó la preparación cubana. Rodolfo Walsh, el periodista argentino trabajando en Prensa Latina, interceptó mensajes cifrados que revelaron el entrenamiento de los invasores en Guatemala. Ese cable alertó a La Habana, permitiendo una defensa impecable: tanques, milicias y aviación cubana aplastaron la incursión. Walsh, en sus crónicas, inmortalizó el momento como victoria del pueblo sobre el imperialismo.
El fracaso humilló a la administración Kennedy y tensó la Guerra Fría, allanando el camino a la Crisis de los Misiles. Sesenta y cinco años después, este 17 de abril evoca lecciones sobre intervenciones fallidas y la soberanía latinoamericana, en un mundo aún marcado por injerencias geopolíticas.