El 19 de mayo de 1972 murió José Alberto Iglesias, uno de los pioneros fundamentales del rock argentino. Tenía apenas 26 años y falleció al ser arrollado por un tren en el Puente Pacífico, cerca de la estación Palermo del Ferrocarril San Martín, en circunstancias que nunca fueron completamente esclarecidas.
Nacido en Caseros en 1945, Tanguito se convirtió en símbolo de una generación que comenzaba a construir una identidad propia para el rock en castellano. Su figura quedó asociada a los primeros años del rock nacional y a la bohemia porteña de fines de los años 60.
Su nombre quedó inmortalizado por su participación en la composición de “La balsa”, junto a Litto Nebbia. Interpretada por Los Gatos, la canción marcó un antes y un después en la música argentina y es considerada el punto de partida masivo del rock nacional.
La leyenda cuenta que el tema comenzó a escribirse en el mítico bar La Perla del Once, lugar de reunión habitual de músicos y artistas de la época.
La vida de Tanguito estuvo atravesada por las adicciones, la marginalidad y la violencia institucional. Fue detenido en varias oportunidades y también permaneció internado en el Hospital Borda, donde recibió tratamientos con electroshocks. Poco antes de morir, la Justicia lo había declarado demente y quedó alojado en una unidad penitenciaria dentro del hospital psiquiátrico.
Su muerte alimentó aún más el mito alrededor de su figura. En 1993 su historia llegó al cine con Tango Feroz: la leyenda de Tanguito, dirigida por Marcelo Piñeyro. La película fue un éxito masivo, aunque recibió críticas por las numerosas licencias tomadas respecto de la verdadera vida del músico.
A más de cinco décadas de su muerte, Tanguito sigue siendo recordado como uno de los grandes íconos del rock argentino y como la representación de una generación marcada por la rebeldía y la búsqueda de libertad.