Roberto Bolaño, el escritor chileno que redefinió la narrativa latinoamericana con su estilo fragmentario, caótico y profundamente humano, nació el 28 de abril de 1953 en Santiago de Chile.
Hijo de un camionero y una maestra, su vida nómada lo llevó a exiliarse tras el golpe de Pinochet en 1973: pasó por México, donde fundó el infrarrealismo, un movimiento literario punk, antes de asentarse en España. Sus primeras obras, como «La literatura nazi en América» y «Estrella distante», anticiparon su explosión con «Los detectives salvajes» (1998), galardonada con el Premio Herralde y un hito del boom posmoderno que explora la búsqueda de poetas perdidos en un México mítico.
Bolaño, que murió prematuramente a los 50 años en 2003 por una enfermedad hepática, dejó un legado póstumo impresionante. «Nocturno de Chile» y «2666» —esta última, una epopeya de más de mil páginas sobre violencia, literatura y misterios en la frontera México-EE.UU.— consolidaron su fama mundial. Sus novelas, cargadas de detectives improvisados, nazis excéntricos y escritores marginales, critican el canon literario y reflejan las fracturas de América Latina. En el centenario de su movimiento infrarrealista, Bolaño sigue vigente: ediciones recientes y adaptaciones lo posicionan como puente entre el boom latino y la globalización cultural. Su obra invita a vagar por laberintos narrativos donde la literatura salva, pero también condena.