Stratford-upon-Avon, 23 de abril de 1616 (juliano). Según el calendario juliano vigente en Gran Bretaña, William Shakespeare fallece a los 52 años, aunque el gregoriano –usado en el resto de Occidente– marca el 3 de mayo. Esta discrepancia histórica permite emparentar su partida con la de Cervantes el mismo día, uniendo a dos titanes de las letras en un mito perdurable.

Nacido en 1564 en el corazón de Inglaterra, Shakespeare es el mayor dramaturgo en lengua inglesa. Sus obras maestras –Hamlet, Romeo y Julieta, Otelo, Macbeth, El rey Lear, Julio César, Ricardo III y La tempestad– exploran el alma humana con una profundidad insondable: venganza, amor prohibido, ambición y traición. Actor, poeta y empresario teatral, fundó la Compañía de los Hombres del Rey y llenó los teatros londinenses con multitudes ávidas.

Sus piezas han trascendido el escenario: infinidad de representaciones globales, adaptaciones cinematográficas icónicas (como la de Romeo + Julieta de Baz Luhrmann) y series televisivas lo mantienen vivo. En un mundo de redes y pantallas, las soliloquios de Hamlet resuenan en debates sobre existencia y locura. Shakespeare no escribió para élites; sus obras hablaban al pueblo, con un lenguaje inventivo que acuñó miles de expresiones cotidianas.

Esta efeméride nos recuerda por qué el Bardo es eterno: en tiempos de crisis, sus tragedias iluminan nuestras sombras. En Notigital, celebramos cómo su pluma sigue desafiando al tiempo.

(Fuentes: Página/12)

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.