El 19 de abril de 1991 ocurrió un emblema de violencia estatal: Walter Bulacio, de 17 años, fue detenido por la Policía Federal en un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Obras Sanitarias.
Tras golpes en la Comisaría 35, ingresó al Hospital Pirovano con traumatismo craneal y agonizó hasta el 26. La autopsia confirmó torturas con objetos contundentes.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos intervino en 2003 exigiendo reparación a la familia. En 2013, el comisario Miguel Ángel Espósito recibió tres años en suspenso por privación ilegítima de libertad, sin juicio por tortura seguida de muerte.