El 12 de marzo de 1930, Mahatma Gandhi dio inicio a la Marcha de la Sal, un hito épico en la independencia india. Lideró una peregrinación de 300 kilómetros desde Ahmedabad al mar en Gujarat, desafiando el monopolio británico sobre la sal, un impuesto que asfixiaba a los pobres.

El 6 de abril, al llegar a Dandi, evaporó agua salada para extraer cristales, violando la ley colonial en un acto de desobediencia civil masiva. Miles lo imitaron, desatando protestas que debilitaron el imperio.

Esta marcha no fue solo contra un impuesto: simbolizó la lucha anticolonial pacífica, inspirando movimientos globales como los derechos civiles de Martin Luther King. Gandhi, con su bastón y dhoti, unió a hindúes y musulmanes en la satyagraha, la «fuerza de la verdad». Culminó en la independencia de la India en 1947, aunque con la trágica partición.

En la Argentina actual, con debates sobre soberanía económica, la Marcha evoca resistencias creativas contra los monopolios. Para Notigital, es lección de movilización popular sin violencia, ideal para conmemorar el Día del Escudo Nacional como emblema de dignidad.

Con AFP.

 

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.