El 5 de marzo de 1871 nacía en Zamość, Polonia, Rosa Luxemburgo, una de las figuras más influyentes del marxismo y el activismo feminista.
Líder del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y miembro clave del socialdemócrata alemán, Luxemburgo se convirtió en referente de la izquierda radical europea. Su vida estuvo marcada por la defensa apasionada de la revolución proletaria, la crítica al reformismo y la lucha contra el imperialismo.
En un contexto de auge industrial y desigualdades extremas a fines del siglo XIX, Luxemburgo emigró a Alemania, donde brilló como economista y teórica. Obras como «Reforma o Revolución» (1900) y «La acumulación del capital» (1913) cuestionaron el capitalismo y abogaron por la huelga de masas como herramienta transformadora. Participó activamente en la Revolución Espartquista de 1919, que culminó con su asesinato brutal a manos de freikorps.
Su legado trasciende fronteras: en Argentina, influyó en anarquistas y socialistas como Alfredo Palacios y en debates obreros de la FORA. Hoy, en tiempos de crisis económica y movilizaciones sindicales, su énfasis en la democracia interna de los movimientos sociales resuena. Luxemburgo no solo fue feminista avant la lettre —defendiendo el sufragio universal—, sino un faro para la izquierda latinoamericana, recordándonos que la emancipación pasa por la acción colectiva.