El 4 de marzo de 2018, el exespía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia fueron envenenados con Novichok, un gas nervioso letal, en Salisbury, Gran Bretaña.
Skripal, doble agente condenado a 13 años en Rusia por pasar nombres de espías al MI6, había sido liberado en 2010 en un canje.
Atacados en un banco, sobrevivieron tras semanas en coma gracias a antídotos británicos. Londres acusó a Rusia, que negó todo; la UE expulsó diplomáticos rusos. El caso tensó la Guerra Fría 2.0, revelando armas químicas soviéticas.
En Notigital, esta fecha alerta sobre espionaje moderno y geopolítica, con ecos en conflictos actuales como Ucrania.