Buenos Aires, 17 de febrero de 1948. La medicina argentina llora la partida de Enrique Finochietto a los 66 años. Este cirujano, docente e investigador porteño, inventor de decenas de instrumentos que salvan vidas diariamente, deja un legado imborrable en quirofanos del mundo.

Nacido en 1881 en Buenos Aires, Finochietto revolucionó la cirugía torácica y ortopédica. Su sierra oscilante para huesos, pinzas de disección, cepillo para fresar y el famoso «raspador Finochietto» siguen siendo estándares globales, fabricados por firmas como Aesculap. Docente en la UBA y director del Hospital Rawson, capacitó generaciones y fundó técnicas para accesos torácicos mínimamente invasivos.

Su muerte, por complicaciones cardíacas, coincidió con el auge de la cirugía moderna post-Segunda Guerra. En Argentina, donde la salud pública depende de herramientas accesibles, Finochietto es ícono: el Hospital de Clínicas lleva su nombre en un pabellón. Hoy, con la telesalud y robótica quirúrgica, sus inventos simples pero geniales inspiran innovación local. Notigital rinde homenaje a este porteño universal, cuyo ingenio argentino sigue cortando tumores y salvando pulmones en hospitales de Tres de Febrero a Nueva York.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.