Valenzuela encarna las contradicciones ideológicas del macrismo reciclado en libertarismo: de abrazar la agenda de género en el PRO a alinearse con un espacio que la demoniza.
PRO 2016: Progresismo simbólico
Diego Valenzuela, recién asumido intendente de Tres de Febrero por el PRO, usó el Día de la Mujer para prometer una «política de Estado transversal y plural» en género. Defendió los cupos como «discriminación positiva» para empoderar mujeres, aspirando a gabinetes mayoritarios femeninos y mesas locales contra violencia, con Centro Integral de la Mujer y refugio para víctimas. Inauguró avances como la Mesa Local de Violencia de Género en 2021 y el CIM en Caseros, atendiendo 500 casos desde 2015.
Giro libertario: Silencio y rechazo
En 2025, Valenzuela deja el PRO para sumarse a La Libertad Avanza (LLA), aliándose con Milei, Bullrich y Espert en un «cambio» anti-burocrático y anti-populista. No hay declaraciones suyas contra la «ideología de género», pero su espacio carga: LLA y aliados PRO impulsan reformas a la Ley de Identidad de Género, cortando fondos para tratamientos trans, patologizando identidades y limitando derechos de niñes. Milei, Villarruel y Cúneo Libarona tildan defensores de «degenerados», vinculando feminismo y diversidad a privilegios.
Contradicción expuesta
Mientras el PRO de Valenzuela impulsaba perspectiva de género en políticas públicas y cupos, LLA —con figuras PRO como Milman y Lemoine— ataca lo que él celebraba como «causa de todos». Su silencio actual choca con promesas de 2016: ¿sigue vigente el refugio y sensibilización, o se diluyen en la agenda liberal anti-«woke»?. Macristas libertarios como él navegan del «progresismo local» al rechazo de diversidad, priorizando «eficiencia estatal» sobre igualdad.