Buenos Aires, 14 de febrero de 1976. En la Bombonera vibrante, Hugo Orlando «Loco» Gatti debutaba con la camiseta de Boca Juniors ante All Boys, victoria 2-0 que anunciaba una leyenda. El arquero más carismático del fútbol argentino se convertía en ídolo eterno de la hinchada xeneize.

Gatti, con su melena al viento y atajadas imposibles, jugó 548 partidos en Boca, levantando seis títulos: dos Copas Libertadores (1977 y 1978), la Intercontinental de 1977, tres locales y más. Su estilo provocador –fumando en el banco, desafiando rivales– lo hizo único. «El Loco» no atajaba: bailaba con la pelota, como en aquella final intercontinental contra Borussia Mönchengladbach.

Nacido en la pobreza de Parque Patricios, Gatti pasó por Quilmes y River antes de Boca, donde forjó su mito. Seleccionado nacional en 1974, su retiro en 1983 no apagó su llama: hoy, a los 83, es comentarista y símbolo de la pasión boquense. En un fútbol cada vez más táctico, Gatti recuerda que el arco se defiende con huevos y personalidad.

Notigital revive este debut en Día de San Valentín: el amor de Gatti por Boca fue eterno.

Con NA.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.