El 5 de febrero de 1967, Violeta Parra, ícono de la cultura latinoamericana, se suicidaba a los 49 años en La Reina, Santiago, hundiéndose en depresión tras desamores y rechazos. Cantautora y poeta, rescató la tradición folclórica chilena con «Gracias a la vida», himno versionado por Mercedes Sosa y Joan Báez.
Nacida en 1917 en una familia humilde, recopiló cuecas y tonadas en La Pincoya, fundando un circo cultural. Su obra, con guitarra y quena, fusionó lo rural con lo político, influyendo en Inti-Illimani y Víctor Jara. «Volver a los 17» capturó su vitalidad pese al dolor.
En Argentina, Parra es referente de la Nueva Canción; su disco homónimo de 1966 se edita localmente. A 59 años de su partida, gracias a nietos como Ángel y Tita Parra, su legado vive en festivales andinos. Víctima de machismo y pobreza, Violeta nos enseña que la arte brota del sufrimiento colectivo.