Los «Tres Grandes» acordaron desmilitarizar y dividir Alemania en cuatro zonas de ocupación: una para cada potencia aliada más Francia, con Berlín también sectorizado. Alemania pagaría reparaciones masivas, perdería Prusia Oriental y vería su frontera este fijada en los ríos Óder-Neisse, desplazando millones de alemanes. Se creó un Comité de Desmembramiento para estudiar su futuro, aunque tensiones previas en Teherán ya anticipaban desacuerdos.
En Polonia, controvertida estrella de la cumbre, se «desplazó» su frontera oeste ganando territorios alemanes a cambio de ceder el este a la URSS por la Línea Curzon. Stalin prometió elecciones «libres y democráticas» en Europa liberada, vía la Declaración de Europa Liberada, pero incumplió, instalando gobiernos prosoviéticos en Polonia, Hungría y Checoslovaquia. Esto sembró la Guerra Fría.