Buenos Aires, 17 de mayo 2026. Mientras el presidente Javier Milei insiste con la idea de reducir el Estado al mínimo posible y sectores libertarios argentinos promueven el concepto de “Estado cero”, la experiencia internacional muestra un panorama muy distinto: incluso las economías consideradas más liberales del planeta sostienen una fuerte presencia estatal en áreas estratégicas.
El contraste abre un debate central para la Argentina actual: ¿los países más exitosos económicamente crecieron eliminando al Estado o construyendo Estados eficientes?
El relato libertario argentino
Desde la campaña presidencial, Milei instaló consignas como “el Estado es una organización criminal” o la necesidad de una “motosierra” sobre el gasto público. Inspirado en corrientes anarco-capitalistas y ultraliberales, el mandatario plantea una economía donde el mercado tenga un rol predominante y el Estado reduzca al máximo su intervención.
Sin embargo, cuando se observa el funcionamiento de las economías más desarrolladas y competitivas del mundo, la realidad aparece bastante más compleja.
Singapur: mercado abierto, pero con planificación estatal
Singapur suele ser citado como ejemplo por economistas liberales debido a sus bajos impuestos, apertura comercial y facilidad para hacer negocios.
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Pero lejos de un “Estado ausente”, Singapur posee:
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empresas estatales estratégicas,
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fuerte regulación financiera,
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planificación urbana centralizada,
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inversión pública masiva,
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control estatal sobre gran parte de la vivienda.
Más del 70% de la población vive en complejos habitacionales desarrollados por el propio Estado.
Los países nórdicos: capitalismo con protección social
Otro caso paradigmático son Dinamarca, Suecia y Noruega.
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Estos países combinan:
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economías competitivas,
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empresas privadas fuertes,
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estabilidad macroeconómica,
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baja corrupción,
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innovación tecnológica.
Pero al mismo tiempo sostienen:
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salud pública universal,
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educación gratuita,
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sindicatos fuertes,
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altos niveles de inversión estatal,
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sistemas previsionales sólidos.
Paradójicamente, muchos de los países mejor posicionados en calidad de vida tienen una presión tributaria mayor que la argentina.
Estados Unidos: el ícono liberal que invierte miles de millones
Aunque suele presentarse como el símbolo del capitalismo liberal, Estados Unidos mantiene una enorme participación estatal en sectores estratégicos.
El Estado norteamericano financia:
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investigación científica,
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industria militar,
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infraestructura,
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universidades,
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programas agrícolas,
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rescates financieros cuando hay crisis.
Incluso gigantes tecnológicos como Apple, Google o Tesla crecieron utilizando desarrollos financiados originalmente por el sector público.
El caso argentino: liberalismo histórico y dependencia estatal
La Argentina también tiene antecedentes de modelos liberales. Durante fines del siglo XIX y comienzos del XX, el país desarrolló una economía agroexportadora abierta al mundo.
Pero incluso en aquella etapa:
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existieron fuertes políticas estatales,
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expansión ferroviaria impulsada por acuerdos públicos,
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protección militar del territorio,
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inversión en educación pública,
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construcción de infraestructura.
Más adelante, durante los años ‘90 bajo el gobierno de Carlos Menem, se avanzó en privatizaciones masivas y apertura económica. Sin embargo, el esquema terminó acompañado por endeudamiento, desindustrialización y una profunda crisis social que explotó en 2001.
Mercado y Estado: una relación inseparable
Especialistas en economía coinciden en que prácticamente no existen casos exitosos de países desarrollados con ausencia estatal total.
Las economías más sólidas suelen compartir:
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reglas claras,
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estabilidad monetaria,
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inversión pública,
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infraestructura,
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seguridad jurídica,
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educación,
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capacidad regulatoria.