El 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor nazi bombardeó Guernica, ciudad vasca símbolo del nacionalismo durante la Guerra Civil Española, dejando hasta 300 muertos en un ataque que conmocionó al mundo. No era objetivo militar, sino un ensayo de terror aéreo: aviones alemanes, apoyo de Hitler a Franco contra la Segunda República, arrasaron el mercado dominical con bombas incendiarias durante tres horas.
El horror inspiró el mural Guernica de Pablo Picasso, icónico grito contra la barbarie, exhibido hoy en el Reina Sofía. Este crimen anticipó el Blitz sobre Londres en 1940 y los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, marcando el inicio de la guerra total sobre poblaciones civiles. Picasso capturó el sufrimiento con figuras distorsionadas: madre con hijo muerto, toro enfurecido, caballo agonizante.
Décadas después, Guernica reconstruida es Patrimonio de la Humanidad y sede del Parlamento vasco. El bombardeo, negado inicialmente por Franco, simboliza la memoria antifascista. En un mundo de conflictos aéreos, su lección resuena: la guerra no distingue uniformes. Notigital evoca este luto eterno por la paz.