El 14 de mayo de 1983, en la Argentina de la dictadura en retirada, un grupo parapolicial irrumpió en un bar de Rosario y secuestró a plena luz del día a dos militantes peronistas-montoneros: Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, de la conducción de Montoneros.
Tres días después, sus cuerpos aparecían baleados en Zárate, con peritajes revelando torturas previas y disparos a quemarropa, desmintiendo la versión oficial de «enfrentamiento».
Implicados incluían a Luis Abelardo Patti, oficial bonaerense. Detenidos hasta noviembre de 1983, el caso se reabrió en los 90. En 2016, el TOF 2 de Rosario condenó a perpetua a Patti, Pascual Guerrieri (jefe del D2I 121), Luis Muñoz y Juan Spataro por homicidio, torturas y privación ilegítima en el marco del genocidio 1976-1983. Bignone fue absuelto.
Este doble crimen marcó la transición democrática, mostrando residuos represivos. Hoy, con Patti fallecido en 2023, el fallo refuerza la memoria histórica. En Notigital, destacamos cómo estos juicios cierran heridas abiertas.