Buenos Aires, 18 de mayo 2026. El 18 de mayo de 1975 murió Aníbal Troilo, una de las máximas figuras de la historia del tango argentino. Conocido popularmente como “Pichuco”, falleció a los 60 años dejando una huella imborrable en la cultura popular de Buenos Aires y del país.

Troilo nació en 1914 y desde muy joven mostró un talento extraordinario para el bandoneón. Con el paso del tiempo se convirtió en símbolo del tango tradicional y en referente absoluto para músicos, cantores y compositores.

La formación de su orquesta típica en 1937 marcó un punto de inflexión en el género. Su estilo logró combinar sensibilidad popular, calidad musical y una profunda carga emotiva que conquistó al público argentino. Bajo su dirección pasaron artistas fundamentales de la música ciudadana, entre ellos Astor Piazzolla, quien trabajó como arreglador en la orquesta.

Entre las interpretaciones más emblemáticas de Troilo aparece “Quejas de bandoneón”, convertida en una verdadera marca registrada de su repertorio. Además, construyó una sociedad artística inolvidable con el poeta Homero Manzi, junto a quien creó clásicos inmortales como “Sur” y “Barrio de tango”.

Tras la muerte de Manzi compuso “Responso”, una de las piezas más conmovedoras de la música argentina. También escribió junto a Cátulo Castillo la histórica “La última curda”, considerada una obra maestra del tango.

Además de su carrera con orquesta, Troilo desarrolló proyectos más íntimos y experimentales. Formó un recordado dúo con el guitarrista Roberto Grela y luego un cuarteto con el que grabó “Nocturno a mi barrio”, otra de sus composiciones emblemáticas.

La muerte de Pichuco significó un golpe enorme para la cultura argentina. Sin embargo, su legado continúa vivo en cada nueva generación de músicos de tango. Para muchos especialistas, Troilo logró expresar como pocos el alma melancólica de Buenos Aires.

Con NA.

Sobre Nosotros

Avatar

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 48 años , Periodista de Tres de Febrero.