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Buenos Aires, 17 de mayo 2026. La salud mental volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública en los últimos años. Entre las problemáticas más frecuentes aparece el Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG), una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo y que muchas veces pasa desapercibida o se confunde con “nervios” o preocupaciones cotidianas.

El TAG se caracteriza por una preocupación excesiva y constante sobre distintas situaciones de la vida diaria, incluso cuando no existe un motivo concreto o proporcional para ese nivel de angustia. Las personas que lo padecen suelen sentir que no pueden controlar sus pensamientos y viven en estado de alerta permanente.

Según especialistas en salud mental, este trastorno puede impactar tanto en la vida personal como laboral, afectando el descanso, las relaciones sociales y la calidad de vida en general.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

El Trastorno de Ansiedad Generalizado puede manifestarse de distintas maneras. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Preocupación excesiva y persistente.

  • Sensación constante de nerviosismo o tensión.

  • Dificultad para relajarse.

  • Problemas para dormir o insomnio.

  • Cansancio físico y mental.

  • Irritabilidad.

  • Problemas de concentración.

  • Taquicardia o sensación de falta de aire.

  • Dolores musculares o molestias físicas asociadas al estrés.

Especialistas remarcan que la ansiedad, en cierta medida, es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones de peligro o estrés. Sin embargo, cuando esa sensación se vuelve constante e interfiere en la vida cotidiana, es importante buscar ayuda profesional.

¿Cómo se trata?

El tratamiento del TAG puede variar según cada persona y el grado de intensidad del cuadro. Generalmente incluye acompañamiento psicológico, cambios en hábitos de vida y, en algunos casos, medicación indicada por profesionales de la salud.

Entre las herramientas más utilizadas se destacan:

  • Terapia psicológica, especialmente la terapia cognitivo-conductual.

  • Técnicas de relajación y respiración.

  • Actividad física regular.

  • Mejorar hábitos de sueño.

  • Reducir el consumo excesivo de cafeína y alcohol.

  • Espacios de contención social y emocional.

En algunos casos, médicos psiquiatras pueden indicar medicamentos ansiolíticos o antidepresivos, siempre bajo seguimiento profesional.

La importancia de hablar sobre salud mental

Profesionales y organizaciones de salud insisten en la necesidad de romper con los prejuicios alrededor de los trastornos mentales. Hablar sobre ansiedad, depresión u otros padecimientos permite generar mayor comprensión y fomentar que más personas pidan ayuda a tiempo.

La salud mental es tan importante como la salud física y consultar a un profesional puede ser el primer paso para mejorar la calidad de vida.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 48 años , Periodista de Tres de Febrero.