En Francia nació Erik Satie, uno de los músicos más originales e influyentes de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Su obra rompió con las estructuras tradicionales y anticipó corrientes como el minimalismo y ciertas formas del impresionismo musical.
Entre sus composiciones más reconocidas aparecen las “Gymnopédies” y las “Gnossiennes”, piezas para piano de una sensibilidad innovadora y atmósfera melancólica que continúan siendo interpretadas en todo el mundo. También dejó escritos y memorias cargadas de ironía, entre ellas “Memorias de un amnésico”. Falleció en 1925, dejando una huella decisiva en la música contemporánea.