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Tres de Febrero, 14 de mayo 2026. Entre lágrimas, una emprendedora contó la difícil situación que atraviesa: su negocio está en crisis, no puede pagar el alquiler y analiza cerrar para volver a vivir con su familia. Historias como esta, que muchas veces aparecen en redes sociales como una forma de descargar angustia y frustración, crecen día a día y ya no pueden ocultarse.

La negación parece formar parte de un núcleo duro de aproximadamente un 35% de la sociedad que sigue creyendo que, para que la economía repunte o a la Argentina le vaya mejor, es necesario atravesar este tipo de sufrimientos. Sin embargo, los extremos políticos rara vez conducen a soluciones reales, y mucho menos los defensores ciegos de un modelo liberal que no logra dar respuestas a la economía cotidiana.

Cuando uno conversa con comerciantes de barrio en Tres de Febrero, casi ninguno puede asegurar que le está yendo bien. La mayoría describe cómo cambió la forma de consumo: volvió el fiado, las ventas cayeron y muchas familias llegan al día 15 o 16 del mes sin poder de compra.

Hablar únicamente de indicadores macroeconómicos en barrios donde no operan grandes empresas —y donde incluso las pocas que existen están frenadas por la baja demanda— pierde sentido frente a la realidad social. Porque mientras algunos celebran números fiscales, en los comercios de cercanía crece la incertidumbre.

Y si esta situación continúa profundizándose, el riesgo de un estallido social podría terminar siendo incluso peor que el de 2001.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 48 años , Periodista de Tres de Febrero.