Katharine Hepburn nacía el 12 de mayo de 1907 en Hartford, Connecticut, en una familia progresista: su padre médico y su madre sufragista. Esta actriz icónica forjó una carrera de 66 años, con 12 nominaciones al Oscar y un récord imbatible de cuatro estatuillas: por Morning Glory (1933), Adivina quién viene a cenar (1967), El león en invierno (1968) y En la laguna dorada (1981), dos de ellas consecutivas. Ningún otro intérprete ha igualado esa hazaña.
Hepburn rompió moldes: pantalones, pelo corto y rechazo a los estudios que la encasillaban. Brilló en comedias screwball como La costilla de Adán (1949) junto a Spencer Tracy, con quien mantuvo una tormentosa relación de 27 años, protagonizando una intensa historia de amor pese a su matrimonio con Louise Treadwell. Su filmografía suma clásicos como La reina africana (1951) con Humphrey Bogart, De repente, el último verano (1959) y Largo viaje hacia la noche (1962), donde exploró temas tabú como incesto y decadencia.
Independiente hasta el final, produjo sus propias películas y defendió causas feministas. Murió el 29 de junio de 2003 a los 96 años en su casa de Connecticut. Hepburn simboliza la evolución de Hollywood: de estrella rebelde a ícono eterno. Hoy, en la era del #MeToo, su legado inspira a actrices como Meryl Streep, recordando que el talento trasciende géneros y épocas.