Durante un partido en Hamburgo el 30 de abril de 1993, la tenista yugoslava Mónica Seles, número 1 mundial, fue apuñalada por Günter Parche, obsesionado con su rival Steffi Graf. Mientras enfrentaba a Magdalena Maleeva, recibió una puñalada de 2 cm en la espalda.

Seles, de 19 años, se ausentó dos años, perdiendo su dominio: Graf recuperó el #1 y ella nunca volvió al pico anterior.

Parche, condenado a dos años en suspenso por agresión menor (evitó intento de homicidio), recibió terapia y vive en un geriátrico sin hablar públicamente. Nacida en Novi Sad, Seles ganó nueve Grand Slams antes de los 20. El ataque expuso fallas en seguridad tenística y traumas mentales en deportes. En Argentina, de fuerte tradición tenística, conmocionó a los fans de Sabatini; hoy marca un antes y después en protección de atletas.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.