El 24 de enero de 1965, a los 91 años, falleció en Londres Winston Churchill, el primer ministro conservador cuya oratoria y liderazgo guiaron al Reino Unido contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Primer ministro de 1940 a 1945 —y luego de 1951 a 1955—, Churchill encarnó la resistencia inquebrantable.
Nacido en 1874, su carrera incluyó periodismo, política y Nobeles de Literatura (1953) por memorias como La Segunda Guerra Mundial . Sus discursos, como «Lucharemos en las playas» (1940), galvanizaron a una nación sitiada. Estratega audaz, impulsó la alianza con Roosevelt y Stalin, culminando en la victoria de 1945.
Su legado es controvertido: héroe bélico, pero criticado por el colonialismo en India y Gallipoli (1915). Murió tras un derrame, con funerales estatales que paralizaron el mundo. Libros como Churchill: Una vida de Martin Gilbert lo humanizan.
61 años después, en un mundo con ecos autoritarios, Churchill inspira liderazgo moral. Su frase «La historia será bondadosa conmigo, porque yo pretendo escribirla» resuena en debates actuales sobre democracia.