El 26 de febrero de 1936, en Alemania nazi, se fundaba Volkswagen («vehículo del pueblo») para producir un auto accesible y práctico: el legendario Escarabajo.
Impulsado por Hitler, el proyecto de Ferdinand Porsche buscaba motorizar a las masas con un diseño simple y duradero.
La fábrica, inicialmente para propaganda, sobrevivió la guerra y explotó postwar: el Beetle se convirtió en ícono global, vendiendo 21 millones de unidades hasta 1975. Su forma redonda y fiabilidad lo popularizaron en Argentina, donde aún circula en rutas patagónicas.
Esta efeméride recuerda cómo la innovación trasciende orígenes oscuros. Notigital explora su impacto automotor.