El 3 de abril de 2002 desapareció Marita Verón en Tucumán, a los 23 años, en un caso que desnudó la trata de personas en Argentina al comprobarse que fue secuestrada para forzarla a prostituirse.
Su madre, Susana Trimarco, protagonizó una lucha heroica infiltrándose en redes de trata, identificando a los responsables y logrando juicios en 2012; pese a la absolución inicial que indignó al país, la Corte Suprema de Tucumán revocó la sentencia y envió a prisión a los implicados.
Marita sigue sin aparecer, pero Trimarco fundó la Fundación María de los Ángeles para combatir la trata y asistir a víctimas, convirtiendo el caso en símbolo nacional contra este delito.