En el Distrito Federal mexicano, a los 68 años, se apagaba la voz de uno de los pilares de la literatura hispanoamericana: Juan Rulfo, el escritor nacido en Apulco, Jalisco, que con apenas dos libros transformó para siempre la narrativa del continente. Su partida, ocurrida un 7 de enero, dejó un vacío en el mundo de las letras, pero su legado perdura en obras maestras como Pedro Páramo y El llano en llamas .
Rulfo irrumpió en la escena literaria en 1953 con El llano en llamas , una colección de cuentos que retrataba con crudeza y poesía el paisaje árido de la meseta mexicana, sus personajes marginados y la violencia rural. Dos años después, en 1955, publicó Pedro Páramo , su novela cumbre, considerada por críticos como el precursor del realismo mágico y una influencia decisiva en autores como Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. La historia de Juan Preciado en busca de su padre fantasma en el pueblo muerto de Comala no solo innovó en estructura narrativa —mezclando voces muertas y vivos en un flujo temporal fragmentado—, sino que capturó la esencia de México posrevolucionario: el abandono, la muerte y la memoria colectiva.
Tras estos hitos, Rulfo guardó un silencio editorial de casi tres décadas, dedicado a la fotografía, el cine y trabajos en el Instituto Nacional Indigenista. Solo en 1980 reapareció con El gallo de oro , una novela corta que exploraba temas de poder y destino en el mundo de las peleas de gallos. Su discreción vital —nunca buscó la fama ni dio entrevistas extensas— alimentó el «misterio Rulfo», como lo describe el periodismo cultural. En 1983, su contribución a las letras fue reconocida con el Premio Príncipe de Asturias, un galardón que vendió su estatus como maestro universal.
La muerte de Rulfo, por un cáncer de pulmón, coincidió con un México en plena efervescencia cultural, pero su huella trasciende fronteras. Escritores contemporáneos lo veneran por su economía verbal: en pocas páginas, condensaron la tragedia humana con una prosa que evoca el polvo y el eco de los llanos. Hoy, 40 años después, Pedro Páramo sigue siendo lectura obligada en universidades del mundo y ha inspirado adaptaciones cinematográficas y teatrales.
En Notigital recordamos esta efeméride para celebrar a un autor que demuestra que la grandeza literaria no necesita volúmenes extensos, sino profundidad inolvidable. Su adiós nos invita a releerlo en tiempos de narrativas efímeras.
(Fuentes: Página/12, Fondo de Cultura Económica y biografías académicas. Imágenes sugeridas: foto de Rulfo en Jalisco, portadas de Pedro Páramo y El llano en llamas —busca en Wikimedia Commons o Getty Images con licencia libre para tu portal).