Buenos Aires, 27 de marzo de 2026 – Un día como hoy, en 1901, nacía en el corazón de Buenos Aires Enrique Santos Discépolo, conocido como Discepolín, una de las figuras más luminosas de la cultura popular argentina. Compositor, poeta, actor, guionista y director, Discépolo marcó la primera mitad del siglo XX con su pluma afilada y su mirada crítica sobre la sociedad porteña.
Sus tangos son himnos eternos: «Yira, yira», con su denuncia cruda de la hipocresía social; «Cambalache», que pinta un mundo caótico donde «lo de ayer ya no vale»; «Cafetín de Buenos Aires», evocando la nostalgia de los arrabales; «Uno», un lamento de desamor universal; y «Canción desesperada», puro sentimiento tanguero. Discépolo no solo escribía, sino que vivía el tango: actuó en películas como «El hincha», que protagonizó poco antes de su muerte en 1951.
En sus últimos años, adhirió al peronismo, reflejando su compromiso con las clases populares. Su obra trasciende generaciones, capturando el alma de Buenos Aires en versos que siguen resonando en milongas y escenarios. Hoy, a 125 años de su nacimiento, Discepolín nos recuerda que el tango es espejo de la Argentina real, con sus glorias y miserias.
Para los lectores de Notigital, su legado es un llamado a valorar la cultura nacional en tiempos de globalización. ¿Cuántos tangos de Discepolín suenan en tu playlist?