Buenos Aires, 27 de marzo de 2026 – El 27 de marzo de 2006, a los 84 años, fallecía en Cracovia el escritor polaco Stanisław Lem, uno de los gigantes de la ciencia ficción mundial. Su muerte, hace exactamente 20 años, dejó un vacío en la literatura especulativa, pero su legado sigue vigente en libros, películas y debates filosóficos.
Nacido en 1921 en Lwów (actual Ucrania), Lem sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial trabajando como mecánico para nazis, ocultando su origen judío. Estudió medicina, pero su pasión fue la escritura. Debutó en 1951 con «Astronaves», pero explotó globalmente con «Solaris» (1961), novela sobre un océano planetario que materializa traumas humanos. Adaptada por Andrei Tarkovsky (1972) y Steven Soderbergh (2002, con George Clooney), explora lo incognoscible del cosmos y la psique.
Otras obras maestras: «El invencible» (1964), sobre robots en un planeta hostil; «Ciberíada» (1965), sátira cibernética con aventuras del constructor Trurl y Clapaucius; «Fiasco» (1987), crítica al expansionismo humano; «El hombre de Marte», «Los astronautas», «Vacío perfecto» y «Provocación». Vendió 40 millones de libros en 40 idiomas, influyendo en autores como Philip K. Dick (quien lo acusó de plagio, irónicamente).
Lem no era solo un narrador de naves espaciales: cuestionaba la tecnología, el progreso y la condición humana. Crítico del capitalismo y el comunismo, vivió bajo la URSS pero rechazó premios occidentales por hipocresía. Ateísta, veía la ciencia ficción como herramienta para analizar la realidad: «La Tierra está en cuarentena», decía.
En Argentina, sus libros circularon en ediciones de Emecé y Minotauro; Solaris inspiró debates en ferias del libro. 20 años después, con IA y espacio en auge (piensa en Starship o ChatGPT), Lem profetiza: ¿somos Ijon Tichy explorando lo desconocido?
Para Notigital, su partida recuerda que la mejor ficción anticipa nuestro futuro. Recomendamos «Ciberíada» para fans de Asimov o Borges.