A las 22:23 del 15 de enero de 1944, un terremoto de 7,4 en la escala Richter arrasó San Juan, dejando un saldo de 10.000 muertos, 30.000 heridos y 90% de la ciudad en ruinas. El epicentro, en el pie de los Andes a 20 km de la capital, generó réplicas que sepultaron barrios enteros bajo adobe y mampostería precaria. Fue el sismo más letal de la historia argentina, superando al de 1861 en Mendoza.

El presidente Ramón Castillo decretó estado de sitio; voluntarios y militares rescataron sobrevivientes entre escombros. Eva Duarte, futura Evita, viajó desde Buenos Aires con ayuda, forjando su mito solidario. La reconstrucción, liderada por arquitectos modernistas como Amancio Williams, erigió la «Nueva San Juan» con normas antisísmicas pioneras, inspiradas en el Plan Soria.

Hoy, el Museo del Terremoto y el Paseo de la Constitución honran a las víctimas. Lecciones del ’44 impulsaron la Ley 14.401 de Defensa Civil. En un país sísmico, San Juan enseña resiliencia: de las cenizas surgió una ciudad modelo.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.