El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que “muchos cubanos” murieron en el reciente ataque militar a gran escala contra Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro, lo que elevó la tensión geopolítica en el Caribe y desató una fuerte condena de La Habana. Mientras tanto, el presidente argentino Javier Milei sostuvo abiertamente la operación y saludó la caída del líder chavista como una victoria de la “libertad”, alineándose sin matices con la ofensiva de Washington.

La admisión de Trump y el papel de los cubanos

En declaraciones posteriores al operativo, Trump afirmó que en la acción militar murieron “muchos cubanos” que integraban el dispositivo de seguridad de Maduro en Caracas. El mandatario explicó que esos efectivos formaban parte del anillo de protección del líder venezolano, aunque evitó precisar el número exacto de víctimas y las circunstancias concretas de sus muertes.

La confirmación de bajas cubanas se suma a las versiones sobre decenas de muertos entre militares venezolanos y personal extranjero, en un contexto en el que ni Washington ni Caracas difundieron una parte oficial de víctimas. Medios y analistas señalan que la presencia de militares cubanos en Venezuela es un dato clave del esquema de seguridad del chavismo, por lo que su muerte en la operación supone un golpe directo al vínculo estratégico entre Caracas y La Habana.

La reacción de Cuba y el tablero regional

Desde La Habana, el gobierno de Miguel Díaz-Canel calificó el operativo como un “ataque criminal” y acusó a Estados Unidos de practicar “terrorismo de Estado” contra Venezuela. Autoridades cubanas denunciaron la muerte de varios de sus ciudadanos en la operación y reclamaron una respuesta firme de la comunidad internacional frente a lo que consideran una violación flagrante de la soberanía venezolana.

La ofensiva también reordenó posiciones en la región, con gobiernos aliados de Caracas que repudiaron la acción militar y otros que optaron por el silencio o el respaldo implícito a Washington. El escenario abre interrogantes sobre una posible escalada de tensiones entre Estados Unidos, Venezuela y Cuba, en un momento de fuerte inestabilidad política y militar en Caracas.

Milei celebra la ofensiva y la captura de Maduro

En Argentina, Javier Milei fue uno de los primeros mandatarios en celebrar la captura de Nicolás Maduro, a quien desde hace tiempo calificado de dictador. El presidente saludó al operativo estadounidense como una victoria de la “libertad” y se mostró completamente alineado con la Casa Blanca en su estrategia hacia Venezuela.

A través de sus intervenciones públicas y mensajes en redes, Milei enmarcó la caída de Maduro en su narrativa global contra el “socialismo del siglo XXI” y reivindicó la acción de Trump como un paso necesario para “terminar con las tiranías en la región”. Ese posicionamiento consolida el acercamiento político entre Buenos Aires y Washington, pero a la vez tensiona la relación de Argentina con países que condenaron el ataque.

Caracas tras el operativo y la captura de Maduro

El ataque sobre Caracas combinó bombardeos selectivos, incursiones especiales y el despliegue de tecnología militar avanzada para desarticular la estructura de mando que rodeaba a Maduro, hasta lograr su captura y traslado fuera de Venezuela. Imágenes y testimonios dan cuenta de intensos tiroteos y movimientos de tropas en las cercanías del Palacio de Miraflores, en medio de la confusión sobre quién controla efectivamente el poder en la capital venezolana.

Tras el secuestro y salida de Maduro del país, la asunción de Delcy Rodríguez busca dar una apariencia de continuidad institucional, en un contexto marcado por la intervención externa y por la presión de Estados Unidos para condicionar la transición. La combinación de la admisión de muertes de cubanos, las denuncias de La Habana y el apoyo entusiasta de Milei proyectan el conflicto venezolano más allá de sus fronteras y lo coloca en el centro de una nueva disputa geopolítica hemisférica.

Con NA.​

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.