El 21 de enero de 1994, en Puerto Madryn, Chubut, 25 bomberos voluntarios de entre 11 y 23 años murieron asfixiados mientras combatían un incendio de pastizales junto a la ruta nacional 3, a 15 km de la ciudad.
Este desastre, conocido como «Tragedia de los Bomberitos», se desencadenó por un cambio repentino de viento que creó una pared de fuego impenetrable, atrapando a la dotación liderada por el suboficial José Luis Manchula (23 años), con equipo precario: overoles, botas de goma y solo cinco radios.
La cronología revela negligencias: el fuego inició al mediodía; dos grupos iniciales lo controlaron, pero el tercero, con varios menores inexpertos, avanzó 400 metros sin protección adecuada. A las 17:40, el humo se espesó; a las 18:00 se oyeron pedidos desesperados de auxilio por radio, el último de un menor. Al día siguiente, se hallaron la camioneta y autobomba calcinadas, junto a los cuerpos, palas y cascos. El jefe Ricardo Vera, ausente en Rawson, colapsó al verlo desde helicóptero.
La mayor tragedia bomberil argentina conmocionó al país, exponiendo la inclusión irresponsable de once menores (tres de 11-12 años). Provocó cambios normativos: prohibición de menores en emergencias sin un año de capacitación previa y adaptación; bomberos limitados a cortafuegos con viales, no extinción directa de campos.
Consecuencias y Justicia
La investigación penal se archivó tres veces; dos familias aceptaron 50 mil pesos de seguro a cambio de no demandar. En 2009, bajo Mario Das Neves, indemnizaron con bonos por 500 mil pesos, lejos de lo reclamado. Velados el 22, sus féretros partieron el 23 en caravana al cementerio.
Homenaje Eterno
En 2026, a 32 años, Puerto Madryn recuerda anualmente con actos; el dolor persiste en familias y bomberos. Notigital rinde tributo a estos héroes adolescentes, cuya pérdida forjó protocolos que salvan vidas hoy.
Con NA.