Hace exactamente 53 años, el 10 de enero de 1973, un devastador tornado de categoría 5 en la escala Fujita-Pearson azotó la ciudad bonaerense de San Justo, dejando un saldo trágico de 63 personas fallecidas, más de 200 heridos y daños materiales incalculables. Este fenómeno, único en su magnitud en todo el hemisferio sur, marcó un hito en la historia meteorológica argentina y expuso la vulnerabilidad de las zonas urbanas ante eventos extremos.
El tornado se formó en la tarde de aquel día, en pleno verano bonaerense, con vientos que superaron los 500 km/h según estimaciones posteriores. Su trayectoria destructiva recorrió barrios como San Justo, Ciudad Evita y partes de La Matanza, arrasando techos, derribando paredes y volteando árboles centenarios. Testimonios de sobrevivientes, rescatados de archivos periodísticos de la época, describen un «tubo negro» que oscureció el cielo y succionó todo a su paso, desde autos hasta estructuras de hormigón armado.
El impacto humano y material
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Víctimas y heridos: Las 63 muertes se concentraron en zonas densamente pobladas, con familias enteras sepultadas bajo escombros. Más de 200 personas resultaron heridas, muchas por proyectiles voladores o colapsos estructurales.
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Daños materiales: Se destruyeron o dañaron miles de viviendas, escuelas y comercios. La reconstrucción demandó meses y expuso la falta de normativas antisísmicas y antitornádicas en la época.
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Respuesta inmediata: Bomberos, Cruz Roja y militares bonaerenses trabajaron contrarreloj en las labores de rescate, mientras el entonces gobernador de Buenos Aires, Alberto Neri, decretó estado de emergencia.
Este evento no solo fue el tornado F5 más intenso registrado en el hemisferio sur –equiparable a los peores huracanes de Estados Unidos–, sino que impulsó los primeros estudios serios sobre tornados en Argentina. Expertos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) lo clasificaron retrospectivamente, confirmando su rareza: en el cono sur, los tornados suelen ser de menor intensidad debido a patrones climáticos distintos.
Lecciones para el presente
En un contexto de cambio climático que intensifica fenómenos extremos, el Tornado de San Justo sirve de recordatorio. Hoy, con avances en radares Doppler y alertas tempranas del SMN, la preparación ha mejorado, pero La Matanza y el Gran Buenos Aires siguen siendo vulnerables. Autoridades locales conmemoran anualmente la tragedia con actos en el Monumento al Tornado, erigido en memoria de las víctimas.