El 24 de enero de 2001, San Lorenzo de Almagro conquistó su primer título internacional al vencer por 4-3 en penales a Flamengo de Brasil en la final de la Copa Mercosur, un hito que marcó la historia del Ciclón en el flamante Estadio Nuevo Gasómetro de Buenos Aires.
Bajo la dirección técnica del chileno Manuel Pellegrini, el equipo cuervo levantó un trofeo continental por primera vez, rompiendo una sequía de logros globales y consolidándose como potencia sudamericana en un torneo que enfrentaba a los mejores clubes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
La Copa Mercosur 2000, disputada entre septiembre y diciembre de ese año, tuvo a San Lorenzo como protagonista absoluto. En la fase de grupos, superó a Cerro Porteño (Paraguay) y Palmeiras (Brasil), con victorias clave como el 3-1 sobre los brasileños en Boedo. En semifinales, eliminó a Vasco da Gama —con Romario en sus filas— tras un global de 3-2, gracias a goles de Rodrigo Astudillo y un sólido 1-1 en Río. La final de ida contra Flamengo, el 23 de enero en el Maracaná, terminó 0-0, dejando todo abierto para el desempate en casa ante 40.000 hinchas enfervorizados.
En el Nuevo Gasómetro —inaugurado apenas meses antes y rebautizado Pedro Bidegain—, la tanda de penales fue épica. San Lorenzo alineó a Sebastián Saja en el arco, quien atajó dos disparos clave; los héroes fueron Bernardo Romeo, Pablo Michelini, Astudillo y Claudio Rivadero, mientras Flamengo falló con Petkovic y otros. Pellegrini, arquitecto de un 4-4-2 equilibrado con mediocampo liderado por Alberto Acosta y Diego Gabriel Molina, fusionó garra argentina con pragmatismo táctico. Romeo, el 9 letal, fue figura máxima del torneo con sus goles definitorios.
Este triunfo llegó en un contexto de resurgimiento para San Lorenzo, tras el título argentino de 2001 (Clausura) bajo Pellegrini, quien luego lo llevó a la Copa Sudamericana 2002. Para los hinchas, fue redención tras años de penurias; el Nuevo Gasómetro, con su atmósfera única, se bautizó en gloria internacional. 25 años después, en 2026, con San Lorenzo compitiendo en la Liga Profesional y la Copa Libertadores, esta Copa Mercosur —predecesora de formatos modernos— evoca orgullo boedense.
Hoy, ídolos como Romeo (actual DT en inferiores) y Saja reviven anécdotas en redes y documentales del club. En Buenos Aires, donde el fútbol es religión, el 24 de enero recuerda que el Ciclón no solo juega por títulos locales: es gigante continental. Un legado que palpita en cada grito de «¡Vamos Cuervo!» en el Bajo Flores.